04 febrero 2025

Capítulo 7

La casa se quedó un poco vacía antes de que terminase junio y la verdad es que Neil se sintió más a gusto. Estar rodeado de nueve jugadores de baloncesto, altos y musculosos, que ocupaban mucho espacio y hacían mucho ruido, era un poco agobiante. Tenía este verano para aclimatarse con seis y después no le quedaría más remedio que acostumbrarse. En la manada no había privacidad, pero tenía su rincón propio, su caravana, y podía disfrutar de momentos de soledad. En la casa de los zorros compartía habitación y baño y todo, la soledad había terminado.

Una noche salió al porche para tomar el aire después de que todos se hubieran acostado. Cuando Nicky apareció para hacerle compañía no le molestó demasiado. No quería ser siamés de Nicky como Kevin lo era de Andrew, pero no podía decirle eso sin que sonase peor de lo que era.

—¿Estás bien? —preguntó tras sentarse a su lado.

—Sí, solo quería disfrutar del silencio.

—Si te molesto puedo irme, solo me he preocupado por ti al verte salir de puntillas. No sabemos nada de lo que te atormenta y si es demasiado quiero que sepas que puedes confiar en mí para hablar sobre lo que sea.

Neil se sintió como un completo imbécil al no haber sabido apreciar su compañía antes.

—No quiero hablar de mi pasado.

—Lo entiendo.

—Pero gracias, por si alguna vez lo necesito.

—Claro, aquí estoy. Sé lo que es estar mal, estar solo, haber perdido a tu familia, haberte perdido a ti mismo. Casi todos comprendemos esas cosas. Ya no estás solo.

Ojalá hubiese perdido a su familia en vez de tener que huir de ella, pero Neil no le corrigió y tampoco dijo nada, no sabía qué contestar a algo tan sincero. Guardaron silencio juntos y contemplaron las estrellas.

—Oye, ¿puedo hacerte una pregunta?

Quería dejar ese tema atrás y cubrirlo con uno diferente.

—Claro, dime.

—¿Andrew y Kevin están juntos?

—¿Qué? —preguntó demasiado alto y con voz aguda antes de soltar una sonora carcajada. Se tapó la boca demasiado tarde.

—Supongo que eso es un no.

—Qué va. Andrew es… ya lo descubrirás. Y Kevin es… no sé, frío y distante, no me lo imagino con nadie. Tienen una relación extraña, pero no de ese tipo.

—Vale.

—¿Por qué el interés?

—Simple curiosidad. Creo que no van a ponerme el verano fácil y no consigo saber de qué van.

—Mira, sinceramente, no vas a poder librarte de ellos, pero si necesitas ayuda no dudes en pedírmela, haré lo que pueda. Por lo demás, aguanta los entrenamientos y pasa de ellos fuera de la cancha.

—Y de la fiesta esa que dijo Liam tampoco voy a poder librarme, ¿no?

—Lo dudo.

Neil suspiró y Nicky volvió a entrar en casa para dejarle un rato a solas. En el parque de caravanas de la manada era difícil encontrar una tranquilidad así, sobre todo por la noche. Los cambiantes solían ser seres nocturnos, trasnochadores. Era agradable transformarse y salir a correr a la luz de la luna, entre las sombras del bosque y sus secretos. Se sentía una libertad diferente a cualquier otra.

Para cortar los pensamientos que empezaban a tomar vida propia en su mente, sobre Ray y todas las noches que habían pasado juntos en el mismo bosque donde lo había enterrado, Neil decidió entrar ya en casa e irse a dormir. Antes fue a la cocina a por agua.

—Si quieres saber cosas sobre mí, no le preguntes a otros.

Neil se asustó al encontrar a Andrew en la cocina a oscuras, apoyado contra la encimera. El banco donde se había sentado con Nicky estaba cerca de la ventana de la cocina, por eso los había escuchado.

—Lo siento —dijo sin mucha convicción.

—¿Hay algo más que quieras saber?

No era una pregunta amable sino peligrosa.

—¿Por qué no me das una oportunidad?

Le molestó sonar como si estuviera suplicando por una. Andrew rodeó la mesa de la cocina por el lado contrario a Neil para no cruzarse.

—Estás aquí. Y sigues respirando. Eso es una oportunidad.

—Vaya, ¿gracias por no matarme?

—De nada —dijo saliendo por la puerta.

Neil soltó un resoplido y fue a por su vaso de agua. Le resultaba increíble que hubiera estado esperándole durante casi media hora para eso, era como si estuviera marcando su territorio, marcando lentamente su lugar como alfa. A Neil no le interesaban las luchas de poder, solo quería estar tranquilo y aprender a jugar al baloncesto, esas eran sus metas a corto plazo, lo demás le daba igual.

Nicky ya estaba dormido cuando entró en su habitación. A él le costó otra media hora conciliar el sueño. Casi podía saborear el bosque en sus recuerdos… y el olor de la sangre de Ray impregnando la tierra y su ropa.

 

***

 

El día siguiente, su último día de libertad antes de que lo reclamasen Andrew y Kevin para torturarlo, lo pasó con Matt, Nicky y Liam. Estuvieron toda la mañana entrenando, por la tarde les dejaron la cancha a los otros, tenían el día libre con el entrenador, y ellos se fueron a merendar tortitas y ver una película en el cine. Tuvieron que votar qué película veían y Nicky se enfurruñó durante cinco minutos porque era el único que quería ver una comedia romántica, hasta que fueron a por las palomitas y volvió a estar sonriendo. Hacía años que Neil no iba al cine, lo disfrutó mucho. Luego fueron a tomar algo antes de volver a casa.

Ese había sido el día más normal que Neil había vivido en mucho tiempo, tal vez en toda su vida, y se encontraba un poco abrumado por las sensaciones.

—Venga, cuéntanos algo sobre ti —pidió Liam.

—No lo presiones —dijo Matt al instante.

—Puede contar lo que quiera, pero que sea algo. No pido mucho, ¿no?

Neil lo pensó durante un momento, qué podía darles lo suficientemente interesante como para que se sintieran satisfechos durante un tiempo y que no fuera demasiado revelador.

—Yo… tenía un único amigo, se llamaba Ray, pasamos media vida juntos, hasta que… murió.

Los chicos no esperaban una confesión tan profunda y tardaron unos segundos en asimilarlo.

—Y entonces te largaste —supuso Nicky.

Neil asintió. Hasta ahí estaba dispuesto a contar.

—Gracias por confiar en nosotros —dijo Matt.

—Y solo… ¿erais amigos?

—¡Nicky, no jodas! —gruñó Matt.

—Perdona, perdona. No tienes que contestar, lo siento.

Neil sonrió para quitarle importancia, no tenía nada que ocultar sobre eso.

—Solo amigos. Casi hermanos.

—Así que eres hetero.

—Nicky, te vas a comer el botellín como sigas así.

Liam se rio tapándose la boca. Matt parecía a punto de darle una colleja a Nicky y este movió la silla para alejarse un poco de él.

—¡Joder! Somos amigos, es normal hablar de estas cosas, y no me importa que sea hetero, lo respetaré con todo el dolor de mi corazón —dijo poniéndose una mano en el pecho.

Liam acabó carcajeándose y hasta Matt y Neil no pudieron evitar reírse. Pero Neil no contestó, le parecía más divertido no hacerlo. Tal vez si tenía un secreto tonto y sin importancia no se fijarían en los importantes. Se encogió de hombros mirando a Nicky y dio un trago a su refresco.

—Tú verás, guapo, pero si no me lo cuentas me esforzaré por descubrirlo.

—No acoses al nuevo, nos tiene que durar —dijo Liam.

—A lo mejor es que lo quieres para ti.

Liam le echó un vistazo apreciativo y negó con la cabeza.

—Me gustan los chicos y las chicas fáciles y él no lo es. No te ofendas, Neil, pero hueles a problemas emocionales a kilómetros de distancia.

—Pues como todos nosotros —contestó Matt.

—A mí no me importa complicarme un poco la vida, puede ser divertido —añadió Nicky guiñándole un ojo.

—Neil —dijo Matt—, si necesitas denunciar acoso sexual avísame y hablamos con el entrenador.

—Estáis fatal —contestó Neil con humor, sin tomarse mal ninguna de sus preguntas o insinuaciones, ya empezaba a conocerlos y entendía el carácter de cada uno.

—Estamos cachondos. Tenemos veinte años y estamos salidos como monos. Acostúmbrate —dijo Liam.

—¿A lo mejor eres asexual?

—Que no quiera acostarme contigo no significa que sea asexual.

—¿Seguro?

Neil soltó una risa negando con la cabeza y Nicky le sonrió con complicidad.

Esa noche les tocaba cocinar a Kevin y Andrew, cómo no, los dos juntos. Hicieron hamburguesas y comieron todos en la mesa de la cocina. Luego se unieron a ellos para echar unos tiros libres fuera. El que no apareció por casa fue Carson, tampoco tenía familia con la que irse así que pasaría allí el verano.

Los primeros en retirarse fueron Kevin y Andrew y este último se dirigió a Neil antes de marcharse.

—Yo que tú intentaría descansar esta noche, mañana eres nuestro.

—¿Estás seguro de que quieres entrenar a solas con ellos? —preguntó Liam.

—¿No debería?

—No es que vayan a hacerte nada malo, pero serán duros, te dejarán hecho picadillo.

—Puedo con eso.

No quiso irse tras ellos por puro orgullo, pero ya le habían fastidiado la fiesta y no tardó mucho en despedirse también. Se dio una ducha rápida y fue con el pijama ya puesto a su habitación. Los nervios por lo que sucedería al día siguiente no le dejaban quedarse dormido. Intentó contar y se cansó al llegar a doscientos. Intentó cerrar los ojos y no pensar en nada pero le resultaba imposible. La llegada de Nicky desbarató su concentración.

—Perdona. ¿Te he despertado?

—No, no podía dormirme.

Nicky se cambió delante de él a oscuras y se metió en su cama.

—Neil.

—Dime.

—Ojalá hubiese sabido antes que estabas pasando por un luto desde que llegaste. Sé que no es fácil, yo perdí a mi hermano por las drogas. Si necesitas hablar, de verdad, puedo escucharte y entenderte, no tienes que pasar esto solo.

—Lo sé, gracias.

—Vale. Yo te lo repito porque como me ofrezco pero no haces uso de mí me siento desaprovechado.

Neil soltó una risa triste y le lanzó un cojín a Nicky, que también se rio cuando impactó junto a su cabeza.

—A dormir.

—Buenas noches, Neil.

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